Pablo estaba tomando fotos de la represión en la marcha por jubilaciones dignas, cuando recibió el disparo de una granada de gas lacrimógeno en la cabeza, a corta distancia. El impacto le provocó fractura de cráneo, pérdida de masa encefálica y lo dejó en estado crítico durante casi un año. Debido a una reconstrucción hecha entre organizaciones, prensa y activistas con el  Mapa de la Policía, se logró identificar como responsable directo al cabo Guerrero, de la Gendarmería Nacional. Disparó sin respetar los reglamentos de uso y por eso está imputado con pedido de elevación a juicio.